jueves, 28 de abril de 2011

La aplicación que salvará los empleos y la reputación de mucha gente

Tantas ventajas estaba claro que tenían que conllevar ciertos peligros, y que mayor peligro que utilizar ese magnífico invento que es el correo electrónico para enviar correos cuando no estás del todo sobrio.

A mucha gente le ha pasado que tras un mal día o una mala experiencia amorosa se ha ido a algún bar a ahogar sus penas. El problema llega cuando,al no haber conseguido ahogarlas del todo, desatas tu ira escribiendo correos no muy adecuados a gente que en condiciones normales ni te hubieras planteado- incluyendo ex-novias, jefes, compañeros de trabajo...
Y esque esto es lo que tiene Internet, con un click puedes hacer llegar todos tus mensajes a quien quieras, o al menos eso es lo que tenía Internet, ya que ahora esos magníficos pensadores que tiene la empresa "Google" se han dado cuenta de ese problema que acechaba a todos las personas que se decantasen por tomarse "unos cubatillas".

Para paliar el problema han desarrollado una aplicación denominada "Goggle" unida al correo de Gmail en la cual para poder mandar un correo deberán ser contestadas previamente una serie de cuestiones matemáticas, lo cuál es algo dificil con altos niveles de alcohol en sangre.

Sin embargo, algunas personas han probado esta nueva aplicación y consideran demasiado fáciles las cuestiones matemáticas propuestas, así que dependerá de vuestra agilidad mental con unas copas de más el si podréis decirle a vuestro jefe eso que siempre habéis pensado de él o si os tendréis que aguantar y pensar si quereis decírselo con la resaca del día siguiente.

martes, 12 de abril de 2011

Redes sociales. Rebelión y revolución.

El otro día leí este artículo de Prieto A.
Me resultó muy llamativa la idea de cómo las redes sociales y en general los avances en comunicación han supuesto también una mayor eficacia en la expansión de ideas revolucionarias que pueden llevar a rebeliones como las sucedias en Túnez por ejemplo.
El autor explica esta nueva forma de transmitir y fomentar ideologías que pueden conllevar auténticas rebeliones enmascaradas tras un velo como es Internet en los siguientes párrafos
"Los analistas, la prensa o las cancillerías, acostumbrados a interpretar el mundo a partir de los juegos de poder entre grupos políticos reconocibles -clases sociales, oligarquías, Ejército, sectas religiosas-, han visto desbordadas sus más arriesgadas previsiones y[...]son incapaces de enfrentarse a coyunturas en las que, siquiera sea temporalmente, los protagonistas son aquellos que tradicionalmente no han tenido voz -jóvenes, desempleados, mujeres- y que hoy se están sirviendo de las herramientas anónimas de la Red para ser escuchados.
El uso político de medios como Facebook o Twitter desmiente la idea de que la tecnología sea algo esencialmente neutral. Por el contrario, su singular disposición revolucionaria se ha puesto de manifiesto en la ineptitud de las rígidas estructuras represivas de los Gobiernos depuestos en Túnez o Egipto para hacerse cargo de la situación. Acostumbrados a habérselas con los enemigos rutinarios -panfletos, periódicos prohibidos, reuniones clandestinas-, la policía y la censura de aquellos países, poco adiestradas en el uso de los medios digitales, han sido incapaces de detectar y abortar los primeros pasos de los movimientos de protesta, construidos pacientemente en la Red por minorías de jóvenes e intelectuales, antes de convertirse en alzamientos generalizados."
Es por esto que se dan prohibiciones respesto a este tema en países mas atrasados como algunos asiáticos (en los sms en China se piensa prohibir las palabras "Democracia" o "Recursos Humanos").
Pues bien, esto es solo una muestra más de los resultados de la creciente digitalización de nuestras vidas. La tecnología afecta en sobremanera nuestro ocio, divertimento y otras inquietudes similares. Pero de igual manera es capaz de intervenir en un ámbito tan importante como es la política, "el motor del cambio" como muchos la denominan.

Prieto E. (12-04-2011) Internet y la rebelión de los cuerpos. El País.